EDITORIAL / Soria

El entonces ministro José Manuel Soria –que a media España le recuerda a Aznar desde que éste se quitó el bigote– mintió cuando dijo haberse pagado su estancia en un hotel de la República Dominicana. Lo acaba de decir un tribunal en respuesta a la querella del canario contra dos periodistas, que dijeron que estuvo allí 'de babero'.

A 'Astures' le satisface sobremanera la sentencia porque arropa al colega Ignacio Escolar, del que podría decirse que es 'astur' desde la cuna, ya que su padre comparte con este medio sus planteamientos profesionales; y además respalda la difusión de la verdad contra el uso de la mentira.

De Soria se dijo aquí casi un año lo siguiente: "El ministro canario del Gobierno en funciones, ese tal José Manuel Soria, es, probablemente, muchas cosas, pero hay una que es fijo: mentiroso. Ya que ha dicho que no sabe nada de sus sociedades en Panamá y ha sido hasta secretario del Consejo de Administración en, al menos, una de ellas. Y puede que mucho más en otras..."

También se dijo –sin que sirviera para nada, lamentablemente– esto: "El tal ministro Soria es el último personaje de un partido popular en el que la corrupción es una forma de ser. Y es el penúltimo alto cargo cuya ejecutoria le deja más cerca de la delincuencia que del comportamiento común."

Por suerte, la Justicia ha puesto a cada uno en su lugar: a Escolar, entre los hombres de honor; y a Soria con los caraduras.

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