Por Joaquín del Río Vi ayer en la televisión pública un programa dedicado a la Duquesa de Alba que me irritó profundamente. No suelo ver programas del corazón, pero cuando estos se hacen con dinero de todos debe exigírseles el mismo rigor periodístico que a cualquier otro tema. Y el de TVE hablaba de Cayetana como si estuviera muerta... y no lo está, aunque todo indica que puede estar viviendo una situación insuperable. Esto de adelantarse a los acontecimientos es muy frecuente en las informaciones de sociedad, porque alimenta el morbo y da para muchos días de información (que si la agonía, que si el desenlace, que si las pompas fúnebres, que si las retrospectivas... un montón de horas de televisión y mucho papel couchet ); pero es una indecencia en términos profesionales. Hace muchos años, mi admirado editor Juan Tomás de Salas obligó a su director Pedro J. Ramírez a retirar un extenso reportaje sobre la radiofonista Encarna Sánchez el día...
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