Con anestesia (o sin ella)

Por Jorge de Quintes

El pasado domingo 24 de mayo, mientras los españoles depositaban sus últimas papeletas en las urnas y se comenzaban los recuentos del voto, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, estaba en el parlamento del país –aquí es más corriente llamarlo Asamblea– ofreciendo su rendición de cuentas anual. Un equivalente al debate del estado de la nación en España, aunque en Ecuador solo hablan el presidente, tres o cuatro horas o las que le apetezca, y sus ministros principales para terminar de anestesiar a los que todavía no se quedaron dormidos con tanto logro y avance del país.

Entre los anuncios que hizo Correa figuraba la denuncia contra una parlamentaria, o asambleísta, acusada de corrupción por pedir a una empresa una comisión de 800.000 dólares para adjudicarle una obra. Hasta aquí todo más o menos normal. Lo que me sorprendió del caso es que cuando se acabó el acto la asambleísta fue detenida en una demostración más de cómo se entiende en este país la separación de poderes. El presidente habla y el Legislativo, el Ejecutivo, el Judicial y el Policial obedecen al instante. En resumen, los poderes los tiene todos el que manda y los demás le sirven al momento, no se vaya a cabrear y deje a unos cuantos sin el preciado empleo público.

Es un ejemplo de como funciona este modelo de revolución del siglo XXI. Una especie de padre autoritario que mira por el bienestar de la población y decide que no se puede comprar alcohol los domingos, que por cada canción extranjera hay que escuchar una de producción nacional, que la programación de las televisiones no puede poner telenovelas con besos y amor en horarios infantiles y otras muchas normas de obligado cumplimiento. Es mejor que los súbditos no tengan que tomar decisiones que para eso el presidente ha estudiado por ellos.

También imparte cursos de economía doméstica  que para eso es licenciado en esa materia. Esto de momento viene como consejo, pero ya ha recomendado a los trabajadores que en vez de cobrar su sueldo en 14 pagas es mejor hacerlo en 12, y aprender a ahorrar. Para eso ha cambiado la ley para que los obreros puedan reclamarle al patrón que les mensualice las pagas extras. Como parece que no ha tenido mucho éxito, no descartamos que lo haga obligatorio. Hay que entender que si el presidente piensa que ese es el mejor sistema cómo van a saber los empleados o los empleadores lo que les conviene mejor que él.

Y no me resisto a dejar una perla sobre las televisiones para que no piensen que me lo tomo a broma. Se advirtió a una cadena por poner en horario del mediodía La pantera rosa, una serie de dibujos animados llena de contenidos violentos. Y ahora lo han hecho con otra porque no se le ha ocurrido otra cosa que programar lucha libre. Por dios, a quién se le ocurre sacar en antena estos emblemas del mundo capitalista en un país que tiene un Ministerio del Buen Vivir, que ese ministro sí que lo entiende porque no se sabe que haya hecho nunca nada, aparte de unos estupendos viajes por el extranjero.

Con un poco de suerte estas exóticas maneras de entender la política podrán disfrutarse en breve en España. Estos días nos hemos enterado de que Monedero y Errejón fueron grandes asesores de quienes gobiernan en Ecuador. Pero yo había comenzado hablando de la corrupción. Bueno lo dejamos para otro día, como Tip y Coll. Si en Ecuador los periódicos hablan de cosas inconvenientes como éstas los multan para que no den mala imagen del país. Claro, son prensa mercantilista y corrupta, qué se va a esperar de ellos.

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