EDITORIAL / El 'caso Marea'

Da vergüenza leer las crónicas periodísticas sobre el juicio en Asturias del llamado 'caso Marea', que investiga la prevaricación de una funcionaria para sacar dinero de las compras de la consejería donde trabajaba y se apoya en ciertas grabaciones emitidas en sala que son como cuentos de 'Caperucita Roja', de los que se sucede que la antaño dinamitera sociedad asturiana es ahora muy infantil.

Cuentan las crónicas de tribunales publicadas en los diarios, que Marta Renedo se arrepiente de lo que hizo, mientras narran algunas conversaciones con el empresario dueño de la proveedora Ígrafo. Aunque todo esto no responde más que a una previsible estrategia letrada, como sabe cualquiera que haya estado más de un cuarto de hora en un juzgado.

Después de meses de instrucción, nadie puede decir si delinquieron Iglesias Riopedre y su gente; en tanto es seguro que lo hizo su mayor enemigo: el otrora poderoso Fernández Villa. Que lo hicieran las autoridades de la Consejería de Educación delegada por Álvarez Areces es –a día de hoy– una presunción probable, pero que lo hiciera la dirección del Sindicato de Obreros Mineros de Asturias –durante algún mandato del de Tuilla– es ya una certeza.

De modo que esta tierra no ha olvidado sus filias y sus fobias (como no ha superado sus leyendas); y sigue empeñada en fiscalizar el pasado, en lugar de poner en valor el presente... o de reconocer dónde se encuentra su futuro.

Puede que por ello haya apoyado como presidente al mierense Javier Fernández, que da más el perfil de administrador concursal que el de estadista.

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