EDITORIAL / Humo

La información oficial y todas las pruebas que se van obteniendo coinciden en mostrar como un radical musulmán al conductor del camión que atentó en Niza, pero ninguna prueba en particular ni la suma de todas ellas conseguirá convencer de ello a este periódico, que está seguro de que todos los informes tratarán de culpar al chófer tunecino de algo que nunca ocurrió.

Y ello porque su acción sienta como un guante a la doctrina oficial, que trata de convencer a Occidente de que el yihadismo es su enemigo... lo que es verdad casi seguramente, aunque no se puede contar así a las gentes porque se da por hecho que éstas son idiotas.

Hacerlo de este modo iguala las democracias al nazismo alemán, que hace tres cuartos de siglo difundió que un izquierdista había atentado contra el Reichstag, cuando era evidente que tal cosa beneficiaba a Adolf Hitler, más que a nadie, y éste sólo consiguió encontrar entre el comunismo a un tonto útil.

Algo así ha debido de ocurrir en Niza, donde un loco despechado (curiosamente musulmán, aunque eso debe de ser una coincidencia) atentó contra la multitud y acabó con la vida de mucha gente aprovechando un error en la Seguridad por parte de París

Áunque ningún gran Estado va a reconocer algo así (... y Francia lo es), de modo que nuestro magrebí seguirá siendo el boborolo que se necesita en cada momento para irritar a la opinión pública.

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