EDITORIAL / Vacaciones agridulces

Un líder político británico ha dimitido tras triunfar en lo que consideraba su 'misión' en la vida. Se llama Nigel Farage y es el personaje que engañó al Reino Unido para votar 'no' a seguir en la UE en el reciente referéndum. Para describirle se le atribuye una frase: "Mejor que el último whisky de la noche sólo es la primera cerveza de la mañana"... un intelectual.

En realidad, poco más que un alcohólico que ha partido su país por la mitad (con la ayuda del irresponsable David Cameron, que convocó un referéndum que nadie quería). Acaba de volver 'Astures' de Gran Bretaña y lo vio claro allí: mucha gente votó contra la UE dando por hecho que salirse no era una opción... y ahora se arrepiente de lo que apoyó en las urnas.

Durante el descanso estival de este medio, Asturias ha cambiado mucho: Oviedo ha dejado de ser aldeana y deja esa posición para el Principado y para Gijón, que lleva décadas siendo cosmopolita. Porque la capital se ha sumado a la Semana Negra y vuelve a la Feria de Muestras, mientras el Gobierno de Javier Fernández se desentiende de ambas convocatorias.

El caso del presidente del Ejecutivo autonómico es paradigmático y digno de psiquiatra: vive en Gijón (en realidad, en Somió... el mejor sitio para un socialista, rodeado de burgueses) y odia todo lo que procede de esa ciudad, donde fue alcalde doce años su predecesor Álvarez Areces. Pocos ejemplos se pueden encontrar de lo que se llama en política "matar al padre”, lo que no siempre es bueno: el ovetense Agustín Caunedo lo hizo cuando se fue Gabino de Lorenzo y sus conciudadanos le han echado de la Alcaldía.

En Madrid, la cosa está difícil: Mariano Rajoy quiere seguir siendo presidente, pero no podrá serlo sin hacer favores a los vascos proetarras... aunque no lo dirá. De modo que habrá que ver.

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