Una biografía definitiva de Kafka

Por Francisco Pastoriza

Una biografía integral de Franz Kafka escrita por el ensayista alemán Reiner Stach se publicó a lo largo de doce años en varias entregas y en secuencias que no guardaban un orden cronológico riguroso. La causa se debió a que el autor no tuvo acceso desde el principio a fuentes que revelaban aspectos desconocidos de los primeros años de la vida de Kafka, como el legado de su amigo Max Brod, aún no abierto del todo a los investigadores.

La edición que ahora publica Acantilado traducida por Carlos Fortea corrige este desajuste y presenta la vida de Kafka en un orden que respeta la sucesión temporal lógica de los años de la vida del escritor. Además, incluye los tres libros de que consta la biografía (“Los primeros años”, “Los años de las decisiones” y “Los años del conocimiento”) en dos volúmenes que se incluyen en una única entrega.

El otro Franz
Las fuentes de las que se ha servido Reiner Stach son exhaustivas, a veces apabullantes. Van desde las más oficiales de anteriores biografías del escritor y de su familia, monografías académicas, manuales, ensayos, análisis sobre cuestiones como su identidad judía o el ambiente cultural de la Praga de la época, hasta, por supuesto, las propias obras del escritor y sus ediciones críticas. También se han rastreado recuerdos de sus contemporáneos, periódicos y revistas germano-austríacas y germano-judías de aquellos años (decisivas para reconstruir el trasfondo político y cultural de la época) junto a aspectos poco conocidos de los acontecimientos históricos de los que fue contemporáneo y a veces testigo.

El objetivo fundamental de esta obra de Reiner Stach es desmentir especulaciones, algunas incluso académicas, desenmascarar mitos y terminar con los clichés habituales que se han formado alrededor de la figura de Kafka, sobre todo el de considerarlo un ser marginal, triste y apesadumbrado. Por el contrario, Kafka estaba socialmente integrado, frecuentaba las tabernas con sus amigos (Felix Weltsch, Oskar Baum, Max Brod, Franz Werfel, Ernst Weiss) y practicaba deportes como la natación, el remo y la gimnasia. Entabló contactos con Heinrich Mann, Martin Buber, Rudolf Steiner, Robert Musil. Algunos de sus relatos fueron traducidos al checo y al húngaro y publicados en alemán en Estados Unidos, por lo que gozaba de una cierta popularidad.

Aunque se reúnen aquí miles de datos cronológicos y biográficos, esta obra de Reiner Stach huye hasta donde puede de la hagiografía y de los excesos aireados alrededor del personaje. Aquí el biógrafo se centra en los intereses de la vida cotidiana de Kafka y en aspectos poco conocidos del personaje, frente a las mitologías y las leyendas de otras biografías. Esta va a ser considerada de referencia obligada porque además incluye una extensa bibliografía, un índice muy completo de topónimos y nombres propios y una impagable colección de fotografías.

Reiner Stach destaca los episodios y las fases más importantes de la vida de Franz Kafka: el año 1910, en el que empieza a escribir los diarios; el siguiente período hasta los primeros meses de la guerra mundial, que es el mejor documentado y el más importante en la vida del escritor (una guerra que le afectó de una manera más directa de la que dan a entender sus escritos); los años 1912 al 14, en los que produce lo mejor de su obra y sufre algunas experiencias dolorosas que le marcaron profundamente; su enfermedad, que condicionará sus relaciones y le obligará a pasar largas estancias en balnearios y sanatorios, su precariedad económica al tener que acceder a la jubilación a los 39 años en un momento de hiperinflación, su decisión de trasladarse a Berlín con Dora Dymant en 1923…

Una vida para la literatura
Entre las obras de Kafka se cuentan nueve relatos, entre los que sobresale “La transformación” (o “La metamorfosis”, según otras traducciones) y tres grandes novelas (“El desaparecido”, “El proceso”, “El castillo”), todas incompletas, además de tres mil páginas de anotaciones de diarios y fragmentos literarios y alrededor de mil quinientas cartas. Destruyó una parte considerable de sus escritos y ordenó a su amigo Max Brod que quemara el resto, casi todo sin publicar. Por fortuna su amigo no le hizo caso y gracias a esta “traición” han podido llegar hasta nosotros algunas de las más grandes obras literarias del siglo XX (también colaboró a que se perdiera otra gran parte, ya que regaló muchos manuscritos). Sin embargo se sabe que Kafka no era reacio a dar a conocer sus obras, ya que las leía a sus hermanas y a sus amigos. Como Cervantes, nunca estuvo satisfecho ni de su poesía ni de su teatro, y una de sus mayores frustraciones fue la de no haber culminado su proyecto de autobiografía (apenas sugerida en los diarios) teniendo en cuenta además que era un apasionado lector de vidas de personajes.

En esta biografía se abordan los aspectos más conflictivos de la vida de Kafka: el enfrentamiento con su padre, su condición de judío no practicante (en ninguna de sus obras aparecen las palabras judaísmo y judío), su enfermedad, la lucha en torno a la sexualidad y el matrimonio, su actividad profesional como funcionario y su proceso creador.

La novedad ahora es que Stach ha estudiado las interrelaciones entre todos ellos y su influencia en la obra literaria de Kafka: cómo su judaísmo influyó en su sexualidad, cómo esta incidía en los conflictos familiares y en su visión del mundo, etc.. Reiner Stach trata también de explicar algunas de las claves de la obra de Kafka a través de interesantes análisis y conexiones entre sus personajes y los de la vida real de Kafka. Todo ello, además, documentado hasta en los más mínimos detalles, advirtiendo incluso cuándo utiliza fuentes poco fiables.

Franz Kafka murió de tuberculosis en un sanatorio de Viena cuando tenía cuarenta años y once meses. No viajó apenas fuera de su país (no sólo eso sino que pasó casi toda la vida en la misma ciudad, Praga), aunque se sabe que estuvo de vacaciones o de paso en Berlín, Munich, Zurich, París, Milán, Venecia, Verona, Viena y Budapest. Sobrepasada la edad de treinta años aún vivía con sus padres y aunque no llegó a casarse tuvo tratos con Felice Bauer, Julie Wohryzek y Dora Dymant, con las que sin duda llegó a tener relaciones sexuales. Trabajó como empleado en Assicurazioni Generali y fue funcionario del Instituto de Seguros de Accidentes de Trabajo del Reino de Bohemia, donde era apreciado por sus superiores, y se dedicaba a escribir el tiempo que le quedaba libre, que no era poco. Hay periodos de su vida de los que se ignora casi todo, y en cambio otros en los que su itinerario se puede seguir prácticamente día a día. Lo que es seguro es que Kafka entregó a la literatura toda su existencia y sus mejores energías.

A lo largo de esta biografía se rastrean algunos de los acontecimientos que pudieron haber influido en la obra de Kafka, y se despejan algunas dudas en relación con las experiencias trasladadas a sus escritos, muchas de ellas conocidas a través de su trabajo, siempre defendiendo los derechos de los más débiles frente a las compañías de seguros, y otras fueron muy personales. Un ejemplo: el 25 de septiembre de 1922 Kafka recibió una carta de la oficina que recaudaba los impuestos en Praga para que aclarase la fecha de su última aportación de capital a una empresa de la que era socio. Contestó que no había hecho ninguna aportación puesto que esa empresa no existía desde 1917. La Administración le contestó entonces qué pretendía con esta carta, ya que no constaba que se le hubiera requerido ninguna información sobre esa empresa. Cuando Kafka ya respiraba aliviado, recibe otra carta en la que se le insta a responder a la del 25 de septiembre bajo la amenaza de una fuerte multa. El ciudadano Josef K. ya estaba metido de lleno en “El proceso”.

Dice Reiner Stach en la introducción a esta biografía de Kafka que ante la lectura de las obras de este escritor surgen siempre dos preguntas: “¿Qué significa todo esto?” y “¿Cómo puede escribirse algo así?”. Se ha hablado de la profundidad interior de la obra literaria de Kafka (él mismo habla de un abismo interior en sus cartas y en sus diarios), que explicaría en cierto modo su potencia estética. Ahora, después de esta biografía que nos invita a conocer o en su caso releer la obra de Kafka, podemos intentar con más conocimiento de causa dar respuesta a estas preguntas.

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