Holywins o Halloween

Por Ana María de Luis

Realmente no sabemos cuándo empezamos a ser “it girls”, cuando íbamos a comer “foodies”, cuando entrábamos en un “parking” y cuándo éramos “casual o vip people”. Lo cierto, es que antaño, en las parroquias, desde la más modesta hasta la más emblemática, existían cofradías que pasaban de abuelos a nietos.

Nadie sabía muy bien si esos días debía creer en Dios pero por si acaso hacía las veces de cofrade y empujaba el carro y nunca mejor dicho.

El caso es que fueron llegando las calabazas a las fruterías. Empezamos a leer eso del “jalogüin” y ya nos entraron escalofríos. Ciertamente, eso que leía la otra tarde, es como si en un pueblo de Missouri cuando estén todos disfrazados de muertos vivientes, se arranca un paisano cantándole una saeta al Cristo de los Faroles que a la sazón venden en el chino de turno.

Eso no encaja como tampoco que comamos hamburguesas o perdonen que no me exprese bien “fast food” en vez de lentejas, de tarde en tarde. No sabemos, y créame, creo que no lo sabe ni Perry, por qué grandes y pequeños se llenan de dientes sanguinolientos, de máscaras y de pobredumbre para dar miedo y ofertar el truco o trato; tan americano como Mickey Mouse pero ahí estamos pelando la pava.

Por ello, al menos, media docena de diócesis españolas, celebrarán un día antes de la celebración de los Santos y al día siguiente de los Fieles Difuntos, una modalidad, expresamente hecha para la noche del 31; los holywins como si de ganar santos se tratara. Los niños serán invitados a disfrazarse de santos y se celebrará una fiesta que suena a Halloween pero que tiene en su celebración pagana de la muerte otro significado, más cercano a lo que antes, era nuestro. La vida es hermosa y su meta es el cielo dirá el mensaje que leeremos, lejos de los muertos vivientes y los trucos y tratos que hagan los más pequeños.

La evangelización por las calles dará un matiz al Halloween actual y por ello, tanto, niños como adolescentes podrán pasar la noche de HolyWins, en adoración. A todo esto la palabra Halloween es la contracción del inglés All Hallow´s Eve, que significa, la víspera de Todos los Santos, pero a modo pagano se ha acabado comprando calabazas, dientes largos y gorros de bruja, por aquello que la noche de los muertos, parece ser, que hay que celebrarla como en yanquilandia. A ver de qué se disfraza Trump. Yo creo que le va que ni al pelo.

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