EDITORIAL / Farsas

Ni Esperanza Aguirre es más honrada que el resto del PP, ni Pablo Iglesias es más intransigente que el resto de Podemos, ni Pedro Sánchez es menos españolista que el resto del PSOE, ni Javier Fernández es más socialista que sus conmilitones; ni Cristina de Borbón es menos corrupta que su marido, ni Ana Mato es menos culpable que su marido...

Desde que Nicolás Maquiavelo escribiera 'El Príncipe', se sabe que lo importante en política no es lo que las cosas son, sino lo que las cosas parecen. Y de ahí surge la obsesión de los políticos por teatralizar antes que por hacer. O, lo que es lo mismo, por aparentar antes que por actuar.

Y de eso sabe más que nadie el podemista Pablo Iglesias, que es profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense (lo que no es poca cosa). Así que ¡igual lo mejor de la nueva política es que hay actores que saben más del tema que los políticos de siempre! Y, por eso, que saben más de escenificación que ningún otro actor sobre el escenario...

De modo que han convertido la política en un ejercicio teatral, porque ni Esperanza Aguirre es más honrada que el resto del PP, ni Pablo Iglesias es más intransigente que el resto de Podemos, ni Pedro Sánchez es menos españolista que el resto del PSOE, ni Javier Fernández es más socialista que sus conmilitones; ni Cristina de Borbón es menos corrupta que su marido, ni Ana Mato es menos culpable que su marido...

Aunque lo parezcan todos ellos... Porque están en sus farsas.

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