EDITORIAL / El PP se viene abajo

La dimisión de la madrileña Esperanza Aguirre es un clavo más en el ataud de Mariano Rajoy, que –tras haber perdido el Gobierno en las elecciones de diciembre– va a perder ahora la dirección del partido, a cuya presidencia llegó señalado por el 'dedazo' de José María Aznar, como había señalado a éste el 'dedazo' de Manuel Fraga, cuya estructura del Partido Popular es lo que se está yendo al garete.

Fichajes de Fraga fueron la valenciana Rita Barberá (refugiada ahora en el Senado para no verse procesada por sus mandatos como alcaldesa) o la madrileña Esperanza Aguirre, una aristócrata muy mal hablada que es dueña de media provincia de Guadalajara, por decir. A la sombra de ambas crecieron estructuras corruptas en Valencia y Madrid que ahora están siendo investigadas por la Justicia.

Si hay que creer a las dos damas del gran PP, ninguna de ellas está implicada en tramas organizadas a sus espaldas, pero el último secretario general de Don Manuel, Francisco Álvarez Cascos –asturiano, para más señas–, dejó dicho en su día (durante el acoso a Felipe González) que los políticos tienen responsabilidades "en actuando y en vigilando".

Pero el Partido Popular no puede sobrevivir a un escándalo tras otro, así que tendrá que refundarse de nuevo (como hizo en Valencia tras el fracaso de Alianza Popular... ¿Dónde? En Valencia. Vaya), porque la militancia no aguanta más... Es seguro que la 'Espe' dimite para indicarle el camino a Rajoy, pero también lo es que las gentes de base no se merecen esto.

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