EDITORIAL / La corrupción del PP

La puesta a disposición de los investigadores de toda la gente que, por el Partido Popular, han tenido o tienen responsabilidades municipales en Valencia capital supone un paso adelante más de la corrupción en el partido que, en España, preside Mariano Rajoy; y pone a éste a los pies de los caballos.

El gallego lleva años en la cúpula del PP –ahora está en la cúspide, pero lleva décadas unos peldaños por debajo– y resulta inconcebible imaginar que todo el mundo esté tocado menos él... como es impensable que todos estén pringados en Valencia, menos Rita Barberá, que fue factótum allí. Pero es obvio por qué esta mujer no está incursa en el caso: porque está aforada y, si el juez instructor la citara, su investigación se iría al garete; a los senadores (como es hoy la ex-alcaldesa) sólo les pide cuentas el Tribunal Supremo.

Esto del aforamiento se ha convertido en una figura de uso torticero: se pensó para que ningún juez de tres al cuarto pudiera castigar en provincias a los actores de la Transición en Madrid, pero se utiliza hoy para impedir que a los delincuentes territoriales los juzgue quienes les conocen; así que igual hay que revisar esta protección judicial.

En todo caso, es difícil imaginar que los populares valencianos funcionaran de forma distinta a los de otras organizaciones regionales y locales... de donde es impensable suponer que en Asturias –u Oviedo, o Gijón, o Avilés o las Cuencas– ningún cargo público cobrara en 'B' del partido conservador; o que no lo hicieran Ovidio Sánchez, Fernando Goñi, Gabino de Lorenzo, Agustín Caunedo, Pili Pardo, Carmen Maniega, Joaquín Aréstegui... o 'Cherines'.

Igual por eso el último ex-alcalde de Oviedo no hizo caso de la petición de dimisión que le hizo su presidenta regional del partido, como ha reconocida ésta en una afirmación que en Asturias tiene a la gente hablando sola...

Así y todo, lo que es seguro es que la corrupción no ha tocado techo.

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