EDITORIAL / Matices

El año 2015 concluyó con 354.203 parados menos que el anterior en España y la propaganda se ha apresurado a divulgar el dato como si significara el fin de todos los problemas (en favor del PP y por si Mariano Rajoy no consigue formar gobierno y hay que repetir las elecciones generales). Pero la lectura sosegada de los datos oficiales no permite ser tan optimista.

La bajada del paro está marcada por un nivel alto de temporalidad y precariedad: en 2015 se firmaron 18.576.280 contrataciones (1.849.191 más que el año anterior). Sin embargo, 17.067.115 fueron contratos temporales (el 91,8%) por sólo los 1.509.165 contratos que fueron indefinidos.

Además, en términos desestacionalizados, el paro se redujo en diciembre en 1.258 personas. Y en ese mes 55.790 personas salieron de las listas del paro, el menor descenso en dicho mes en cuatro años.

Durante el año pasado, el desempleo se ha reducido en los trabajadores procedentes de los servicios (en 156.091 personas), la construcción (89.823), la industria (59.817) y la agricultura (18.497), en tanto que entre el colectivo sin empleo anterior bajó en 29.975 parados. Lo que debe ser interpretado como que buena parte de los desempleados han optado por hacerse autónomos.

No conviene olvidar que la estadística a que se refiere esta información recoge datos de entre la población que está inscrita como parada, no de la que está desempleada realmente. No hay tantas incorporaciones a la Seguridad Social como bajas en la inactividad registrada; de modo que lo más probable es que haya paisanos que hayan desistido de buscar trabajo y por eso ya no están inscritos en las oficinas del paro... muy especialmente a los mayores de 50 años, que no tienen cabida en el mercado de trabajo.

Así que conviene matizar las lecturas antes de lanzar las campanas al vuelo.

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