Nunca hubo un juicio igual que el de Cristina e Iñaki

Por Juan Tortosa

Me gustaría estar este lunes en Mallorca, con mis amigos de Overon, los técnicos de los satélites, los cámaras, los productores enloquecidos montando directos por un tubo… Cambiaría todos los juicios que me he chupado en mi vida, que han sido unos cuantos, por estar este lunes a las seis de la mañana pasando frío a las puertas de la Escuela Balear de Administración Pública, en el polígono Son Rossinyol. Cambiaría mis noches de guardia en los juzgados de Marbella, Alhaurín, Málaga, Fuengirola, Granada, Huelva, en la Audiencia Nacional y en las Audiencias Provinciales, mis madrugadas heladas a las puertas de los juzgados de Sevilla, el pasillo judicial más frío del mundo… todo eso lo cambiaría por encontrarme este lunes en Palma de Mallorca.

¿Cómo habrán sido estos días previos de Cristina e Iñaki preparándose para su día “D”. Eligiendo la ropa, ensayando los gestos… ¿Habrán pegado ojo? ¿Serán conscientes del pedazo de show que van a protagonizar, retransmitido además a medio mundo?

Los periodistas, y el público asistente -entran únicamente las primeras 35 personas que estén en la puerta a las ocho de la mañana- serán debidamente acreditados y cacheados, y solo podrán llevar encima lápiz y papel. Ni celular, ni tableta, ni nada que grabe ni fotografíe. Da igual, el espectáculo está servido. Periodistas especializados en política, en economía, en sociedad, en casas reales, paparazzi, -el juicio a los Urdangarín toca todos los palos- no pararán ni un minuto. Buena parte de los corresponsales extranjeros acreditados en nuestro país, y que habitualmente residen en Madrid, también estarán este lunes en Palma de Mallorca.

Hay que verlo, para contarlo con precisión hay que respirar el mismo aire que respirará Cristina, la primera persona de una casa real que se se va a sentar en el banquillo. Acudirá junto a su abogado, MiquMiquel Rocael Roca i Junyent, padre de la Constitución de 1978, compañero de viaje, y de partido, de Jordi Pujol y representante en Madrid del ahora corrupto confeso durante toda la transición y años posteriores; líder en su día de la “Operación Roca”, montada en 1986 por los grandes poderes de este país que se gastaron en él cuatro mil millones de pesetas para tumbar al psoe y no consiguieron que sacara ni un solo diputado… ¿No es maravilloso que una persona con tan lustroso y mosqueante curriculum haya sido el escogido por el ahora rey emérito para que intente librar a su hija del marrón en el que está metida junto a su espigado y espabilado marido?

En Palma querría estar yo el lunes, junto a mis amigos y compañeros de tantas guerras, para ser testigo presencial del momento en que Roca y sus defendidos hagan su aparición en los aledaños del edificio donde tendrán que explicar por qué hubieron de meterse en los líos que se metieron, por qué -nunca mejor dicho- se empeñaron en vivir por encima de sus posibilidades ¡Ay, la avaricia!

En todas las monarquías cuecen habas, pero habas tan gordas… Mira que son sabrosos los culebrones protagonizados por la familia real inglesa, las que ha liado Carlos hasta que se casó con Camila, las andanzas de Andrés y de Sarah Ferguson, los quebraderos de cabeza que da Harry, el hijo menor de Lady Di… los pollos montados en Mónaco también han sido sonados. Y ni en Dinamarca, Noruega o Suecia son precisamente mosquitas muertas. En la casa real belgase llegó a hablar de ciertos desvíos de fondos para gastos particulares, y en la holandesa de fondos en paraísos fiscales para pagar una casa en Mozambique….

De todos esos países habrá reporteros este lunes en Palma, convencidos de que lo que van a vivir y a contar no tiene precedentes. Una organización sin ánimo de lucro llamada Nóos que hinchaba las facturas de los servicios que presuntamente ofrecía a instituciones públicas y que luego distribuía el dinero obtenido entre múltiples cuentas donde la pasta se diluía o se esfumaba sin que Hacienda se enterara en la mayoría de los casos.

Quiero que me contéis, amigos Paco, Victoria, Laila, Julia y tantos otros colegas que gastaréis en Mallorca las próximas semanas, cómo vivís todo esto. Me tenéis que decir cómo se ve al otrora “generoso” Jaume Matas, a Diego Torres, a la familia Tejeiro, a los políticos de Baleares y de Valencia encausados, a la augusta y graciosa pareja… palpad el ambiente por mí, impregnaos de todo lo que suceda, no os perdáis detalle y luego me lo contáis todo. No hay nada que sustituya a estar en el sitio donde ocurren las cosas. Por eso os envidio.

Aunque todo quede en agua de borrajas, como puede que suceda en el caso de Cristina por haber sido emplazada solo por la acusación particular y no por el fiscal, aunque las sentencias sean benévolas y las penas escasas, lo que ocurrirá este lunes en Palma contiene ya en sí mismo una profunda carga simbólica. Es bueno que se perciba que quien la hace la paga, se llame como se llame. Y que, aunque sea tarde, le llega el día de presentarse en los juzgados para dar explicaciones. Es bueno que desaparezca la sensación de impunidad. Es bueno que por fin sea cierto aquello de que, del rey abajo, nadie se libra de rendir cuenta de sus actos. Será una foto potente. Este año 16 apunta maneras. Nunca tantos frentes estuvieron tan abiertos a la vez; nunca existió una sensación tan clara de que es posible conseguir que las cosas cambien, que los privilegios desaparezcan…

Este lunes once de enero, gran madrugón, gran acontecimiento, gran oportunidad.

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