EDITORIAL / Pequeño Nicolás

La televisiva Telecinco anuncia la presencia en la edición VIP del próximo programa 'Gran Hermano' de ese delincuente llamado 'El Pequeño Nicolás', que cobrará en él 30.000 euros a la semana (nada menos que cinco millones de pesetas... veinte millones al mes). Y ello apunta que ha llegado el momento de poner freno a los dislates de esa cadena, propiedad de Silvio Berlusconi y en la que participa el grupo vasco Vocento.

Porque convertir en estrella de TV a un estafador parece excesivo hasta para una empresa que llena la pantalla de basura cada día de la semana, excepto cuando emite un informativo. Y frenar este exceso es una responsabilidad de toda la población, incluso de aquella parte a la cual le gusta el personaje (los delincuentes suelen tener favor popular, pero nadie osó nunca tratar de convertirlos en un modelo social, como haría GH).

'Gran Hermano' es una porquería que empeora edición a edición y desde el Periodismo hay que denunciarlo, aunque ello implique impedir que sus trabajadores dejen de ganar dinero. Es como lo que sucede con el caradura de Pedro J. Ramírez, ese logroñés que podría ser uno de los mejores periodistas si no fuera porque se dedica al chantaje y la extorsión en favor de sus maniobras políticas.

Cualquier medio de comunicación –y la televisión mucho más– suma información, servicio y entretenimiento; y es legítimo y legal incluir las tres cosas... aunque no lo es confundirlas. Y 'Gran Hermano' no puede hacerse pasar por algo noticioso cuando sólo es un espectáculo; con la misma credibilidad que una película de zombies contra alienígenas.

Comentarios

  1. Parece mentira que cualquier televisión contrate a estos "personajes" y que la audiencia crezca......me parece lamentable, mejor apagar la televisión y leer un libro, o buscar alguna cadena que nos ilustre con un programa formativo, naturaleza, etc.

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