EDITORIAL / Republicanos

Dice el prudente alcalde de Oviedo, Wenceslao López, que es más fácil criticarle por apoyar los premios de la Fundación Príncipe de Asturias que por no apoyarlos, pese a que es republicano... Y ésa es una afirmación con la que se puede identificar mucha gente.

Porque los Premios Princesa de Asturias son una iniciativa cultural que de monárquica sólo tienen el nombre... y criticarlos por la cercanía a la Corona es tan idiota como negarse a visitar El Escorial porque Felipe II –que fue su promotor– es el monarca que reinaba en aquel imperio donde no se ponía el Sol –y, por tanto, el que sometió a los indios de América– o como no entrar en la Torre de Londres porque allí murió Ana Bolena.

O como renunciar a visitar las pirámides de Egipto porque están construidas por esclavos de los faraones (según cree mucha gente, aunque es falso). O como negarse a escuchar las sinfonías de Beethoven porque el compositor era alemán, como Adolf Hitler. O como... Decía Einstein que sólo la imbecilidad humana y el Universo son infinitos, "y de lo segundo no estoy seguro", aseguraba el físico.

Se puede ser republicano y apoyar los galardones Princesa de Asturias; de hecho, siendo republicano es más fácil apoyarlos que no hacerlo, ya que lo que más hacen esos premios es popularizar la Cultura y eso es profundamente republicano.

A dos días del protocolario acto de entrega en el teatro Campoamor (que sí es monárquico, pero es sólo un aspecto de los Premios; y sólo los estúpidos identifican la parte con el todo), conviene aclarar las cosas y poner los puntos sobre las íes... o las cosas "negro sobre blanco", como dijo ayer un conspicuo político respecto a no se sabe qué cosa.

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