El Día de la Resistencia Indígena

Por Ileana Ruiz

La historia no cambia pero si la manera de contarla. En el principio era solo Europa. Viajó Colón y se tropezó con un Nuevo Mundo. La Corona vio que era bueno y decidió conquistarlo. Durante años los libros primarios ilustraron la fecha con lo imaginado en 1862 por Dióscoro Puebla. La Cruz y las armas sirviendo al mismo reino, gente taína en posición de sojuzgamiento. Día de la Raza. Descubrimiento de América. Encuentro de dos mundos.

En el año 2002, el entonces presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, emitió el Decreto 2.028 por medio del cual se declara el 12 de octubre como Día de la Resistencia Indígena en reivindicación de las luchas de los pueblos indígenas frente a la violencia de los colonizadores españoles.

América no fue descubierta, sino invadida; los pueblos originarios no fueron civilizados, sino sometidos al etnocidio, la esclavitud, el maltrato y la opresión: tuvieron que replegarse a territorios de difícil acceso, guardaron sus lenguas, preservaron sus formas de organización social, de cultivar y de construir sus viviendas. Cuidaron sus creencias y manifestaciones artísticas. Fueron luchas que se prolongan hasta nuestros días.

Así, cuando mis ojos descorren sus cortinas y encienden sus lámparas verdes, estás para ser y no nombrarte. Verbo subjuntivo. Ánima calificativa. Pronombre poseedor de todas mis dudas. Conjunción inmaterial sin arte ni parte en esta concreción virtual de una leyenda que nadie otea.
América es un abismo marcado con látigo de espigas rojas. Devenir. Subvertir.

¿Qué hago yo con toda esta vida que se acumula en mi vientre si no estás para desaforarme? ¿Qué haces si no estoy yo para bienvenirte? ¿Qué haces si no estoy para darte cabida y hacer de tu extranjería un lecho patrio donde perpetuarte?

No hay límites. La patria es América. América es el tuétano. Corazón blando de hueso rudo. Carne invicta. Nervio recio. Piel labrada en el ventisquero de todas las batallas. Musgo. Liquen. Helecho. Planta hermafrodita. Piedra que se quiebra ante el olvido o el desamparo que otorga la basura plástica, la memoria de goma, el olvido senil de quien no quiere ver montañas.

El agua brota. El manantial no se amilana. América se abre ante ti en concavidad hospitalaria. Ven y disfruta del verde que se te ofrece.

¿Se te ha ocurrido recorrer el territorio arquetipal de nuestra patria? ¿Sabes del riesgo de muerte en cada salto de agua vivificante? ¿Te atreves a probarme en el arrojo de una cascada?

Soy un solo vértigo. Sólo te ofrezco el vértigo que doy. Cuando vaciles, apóyate en mi mirada y vente conmigo. Déjate subyugar por este verde abismal que te ofrecen mis ojos.

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