EDITORIAL / Periodismo (IV): A toda plana

Cuando diarios como el español 'El País' anuncian el final del papel en pro de lo que llaman 'periodismo del siglo XXI' –que ni es Periodismo ni es de este siglo– conviene recordar cómo nació esta actividad, que empezó entre las elites de Europa y que popularizaron las gentes de EEUU. En efecto, el origen remoto está en los cuadernos populares que contaban los desatinos de la nobleza en Francia cuando la Revolución (no es el caso, pero un ejemplo podría ser 'Las amistades peligrosas', que contaba los amoríos de Madame de Tourvelle, el vizconde de Valmont y la Marquesa de Marteuil y que gustaron mucho a los parisinos de la época).

Por mal que nos parezca ahora, este oficio nació contando historias del corazón (o de más abajo, según se mire) y creció cuando el escritor Emile Zola utilizó su medio para denunciar persecución al oficial judío francés Dreyffus ("Yo acuso", publicó). El paso siguiente llegó en la guerra de Vietnam, donde fotoperiodistas con una Nikon al hombro mostraron al mundo lo que éste no quería ver. Y allí se tomaron dos imágenes icónicas, la del disparo en la sién de un soldado local y la de la huida de una niña del incendio de su aldea... las dos tienen la misma fuerza que la del republicano español muerto ante Kappa, pero llegaron en un mejor momento. Y de esa forma nació el Periodismo.

Años después de aquello llegaron los neoyorquinos Berstein y Woodward e hicieron de los diarios una máquina de exigir responsabilidades, una escuela que aún pervive y que crea cada año ganadores de los Premios Pulitzer, en EEUU... o de los Ortega y Gasset, en España. Esa escuela se cargó en Washington al presidente Richard Nixon y en Madrid a los políticos Mariano Rubio o Luis Roldán. Y hoy inspira a muchos grandes profesionales.

Pero pasamos por el corazón al principio de todo esto. Y puede que el corazón esté también en el final. Porque hoy la gente discute sobre el Periodismo frente a tertulias de cotillas que esgrimen la profesión para ganar en credibilidad; aunque no deberían: por muy licenciado en Medicina que sea alguien, no será cirujano mientras no haya realizado, al menos, una operación. Y así en esto.

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