El 'Candy Crush' de la nación

Por Ana María de Luis

Al final, los españoles siempre nos quedamos con la anécdota y en esta ocasión, el estado de la Nación Que a Sus Señorías les paguemos el ipad, es del todo un insulto con lo que ganan, pero que en el pleno a la malagueña salerosa se la sople lo que dice el Boss, es cuanto menos, un desprecio a la autoridad.

El fin no siempre justifica los medios, y dentro de todas las irrealidades que hemos escuchado con más empeño que ellos, hemos comprobado que todo está dicho y apenas hecho. Es cierta la recuperación lenta y forzosa tras los azotes de la alemana que gobierna España pero con el deje pijo de Guindos ni él se cree que salimos de ésta como si tal cosa.

Las ya conocidas palabras de precariedad, impuestos y Bárcenas, como cabeza de la lista de corruptos que acumulan imputaciones y esperan a ser juzgados, al insulto sin precedentes que le propinó el presidente a Pedro; el que aspira a ser candidato, el estado de la nación curiosamente se debatió en la calle, como sucedía antaño en un país en donde en vez de progresar vamos para atrás como los cangrejos.

El hombre que pudo gobernar, y nunca mejor dicho, llegó aclamado por las masas al teatro Bellas Artes. Ahí sí se cocía lo mejorcito de cada casa; gente quemada por la vida, en paro, con más de cincuenta años y a verlas venir, jóvenes desempleados con cinco idiomas y tres carreras, y lo que te rondaré morena. A gritos de “presidente, presidente”, el Coletas, llamado por las masas de la casta, alias, Pablo Iglesias, acudía al escenario de lo que será si Dios no lo remedia el escenario de dentro de un año cuando se convoquen elecciones y el gallego se vaya a recoger percebes.

No está claro lo que está sucediendo porque a río revuelto, ganancia de pescadores, lo que sí es cierto es que Pedro el insultado, ha dado más cancha popular que Mariano, el letanías según las encuestas que ya nadie sabe de dónde salen.

España no se cree el discurso de la recuperación porque la vida se palpa en la calle. En las redes sociales del todo vale, aparte del boicot a Belén Esteban y cía, se ve lo que la gente no tiene; ahora todos tienen tiempo y genialidad pero dinero y trabajo no. Esa gracia que lleva impresa el ser español sigue viva,  pero esa hartura que todos arrastramos porque van pasando los años y solamente damos cuenta de chorizos, imputaciones, negociaciones… pero dinero, lo que se dice dinero, no tenemos.

El país se revuelve una vez más y primero Andalucía y luego Mas, el de las urnas de Ikea, monta y pedalea, hacen ver que la España invertebrada, la de charanga y pandereta sigue más viva que nunca, con los tiempos de hoy; eso sí actualizada con juegos y ocio, pero el todo vale, sigue siendo nuestra moneda de cambio.

No sé si da para una partida de marcianos, para una de Candy Crush o para ver señoras en tetas como hacían Sus Señorías cuando no existía la tecnología y se quedaban pillados mirando la contra de As cuando los primeros en sujetarse a la poltrona hablaban de esa España que emergía; joven y dinámica resucitada de una dictadura de 40 años. No sé si Sabina habrá tenido 500 días y 500 noches, lo cierto es que los que estamos viviendo este embolado querríamos alguna vez palpar que España va bien, o va, simplemente eso, porque la sensación es que el barco se hunde, el paro nos come, y las personas que ya se cuentan por millones son españoles de carne y hueso que siguen pidiendo árnica: 13 millones de pobres, 6 millones de parados, no sé cuántos desahuciados, estudiantes desencantados en un total de 47 millones de personas. Con esas cifras, nunca mejor dicho, deben decir, ¡sálvese quien pueda!

Eso hizo Celia Villalobos, que salió por la puerta de servicio mientras sus colegas lo hacían por la puerta principal. Ahora todos la disculparán porque si ella estaba con el Candy Crush otros estarían viendo Gran Hermano VIP, el trailer de 50 sombras pa entrenarse pa la noche o Walking Dead y así todos aprendemos a andar como zombies; que más o menos, es lo que hacemos ahora.

Y que le quiten lo bailao. Me refiero a Pablete, el que mueve masas sin saber bien por qué, quizá gracias a lo bien que vive la casta. Entre todos la mataron y ella sola se murió. Lo sé, lo he dicho varias veces ya, pero me acuerdo de España y esto no se parece ni a la madre que lo parió.

A por la siguiente como las sevillanas. ¡Venga Susana que ya no te queda ná!

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