EDITORIAL / Fórmula 1

Dice Bernie Ecclestone que la mujer y los coches son incompatibles y la afirmación no puede tomarse en serio porque, seguramente, él mismo también lo es: con su pequeña estatura, es dudoso que llegue a los pedales. En todo caso, el octogenario británico es digno sucesor de su padre, que fue 'número dos' del nazismo en el Reino Unido hasta que Adolf Hitler empezó a lanzar bombas sobre Londres.

Este Bernie debería conocer mujeres distintas de las que suele haber en su entorno para valorar cómo puede conducir el sexo femenino; o ver hombres diferentes a los que trata habitualmente para ampliar su visión del sexo de enfrente. En todo caso, 'boutades' como las de este millonario interesan poco a este medio.

A 'Astures' le interesa más recordar que nazismo no sólo lo hubo en Alemania y otros países de Centroeuropa... sino también en Francia, España y el Reino Unido, donde el heredero de la Corona tuvo que abdicar por sus amistades con Berlín. Buckingham Palace convenció a la gente de que lo hacía porque amaba a una mujer divorciada y así ha llegado hasta hoy, pero la realidad es que Wallis Simpson sólo fue una mujer oportuna en la vida del príncipe Eduardo VIII, que se desdijo gracias a ella de su simpatía política por la Alemania de Hitler.

Y en 1930, dirigía la Unión Británica de Fascistas Oswald Mosley, que tenía como 'número dos' al padre de Bernie Ecclestone; así que las opiniones de éste no son relevantes, por muy importante que sea la fortuna que le ha permitido adueñarse de las carreras de coches. De modo que así las considera este medio.

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