Los bosques y el agua

Por José Carlos García Fajardo

Todo comenzó en 1969 en Roma cuando surgió la idea de crear el Día Forestal Mundial, pero hubieron de pasar 43 años hasta que en 2012 la FAO designara al 21 de marzo (por el equinoccio de primavera septentrional y el de otoño austral) como Día Internacional de los Bosques, que se conmemoró en 2013 por vez primera.

Para construir un futuro para todos que sea sostenible y resistente al clima, hay que invertir en los bosques de nuestro mundo. El compromiso político debe ser real e inmediato en pos de crear políticas inteligentes, para que se hagan cumplir las leyes, existan asociaciones innovadoras y se consiga la financiación necesaria para todo ello, declaró el Secretario General de la ONU.

Los bosques cubren un tercio de la superficie terrestre e intervienen en las más variadas actividades: desde proveer de oxígeno, limpiar el aire, proteger los suelos y dar cobijo y alimento a muchas especies, entre las que se cuenta el ser humano; más de 1,6 millones de personas, incluyendo unas 2000 culturas indígenas de todo el mundo, dependen de los bosques para su sustento. Son los ecosistemas del planeta más biológicamente diversos, el hogar del 80 % de todas las especies de animales, insectos y plantas terrestres.

También proveen de refugio, empleo y seguridad a las distintas comunidades que dependen de ellos. Pero a pesar de todos estos beneficios ecológicos, económicos, sociales y de salud, la deforestación global continúa a un ritmo alarmante: 13 millones de hectáreas de bosque se destruyen anualmente.

La deforestación es responsable del 12 al 20 % de la dispersión en la atmósfera de varios gases de efecto invernadero, que contribuyen al empeoramiento del cambio climático.

Cada año desde 2012 en que se instauró un día dedicado a los bosques para proteger los sectores forestales, como una forma de combatir y revertir el cambio climático. Esta celebración mundial de los bosques sirve de plataforma informativa para dar a conocer la importancia de los diferentes tipos de bosques y de todos los árboles. El lema elegido para el año 2016 es: “los bosques y el agua”. Celebrando los bosques y el agua se recuerda las formas en que los árboles sostienen y protegen al entorno y son parte activa y fundamental de los ecosistemas en los que están inmersos.

Este año se pretende aumentar el conocimiento de cómo los bosques son la clave para el suministro de agua dulce del planeta, que es esencial para la vida de todas las especies que lo habitamos. Datos interesantes Las cuencas hidrográficas boscosas y los humedales son los responsables de suministrar más del 75 % del agua dulce accesible del mundo. Alrededor de 1/3 de las ciudades más grandes del mundo obtienen una proporción muy significativa de su agua potable, directamente de las zonas forestales protegidas aledañas a la misma.

Casi el 80 por ciento de la población mundial está expuesto a carecer de agua y la deforestación es uno de los problemas más acuciantes para estas personas, ya que los bosques actúan como filtros naturales del agua. Una adecuada gestión de los recursos hídricos podría mostrar considerables beneficios económicos a las sociedades, si éstas tomaran conciencia de lo importantes que resultan para su sustento y sobrevivencia.

Los bosques tienen un papel crucial en la recuperación de los suelos ya que sus raíces ayudan a la nitrogenación y oxigenación de la tierra y sus desechos actúan de abono natural para el entorno. El cambio climático está alterando el papel de los bosques y su influencia sobre los flujos de agua, además de afectar mediante el calentamiento global a la disponibilidad de los recursos hídricos de una gran parte del planeta.

Además de los gobiernos, las personas tienen que implicarse en esta campaña que tiene por fin que se tome conciencia que la necesidad de grandes cantidades de alimentos y bienes de consumo a causa de la explosión demográfica es unos de los factores que contribuye a la desaparición de los bosques. El consumo responsable, el reciclado de papeles y residuos en general, la plantación de árboles adecuados al entorno elegido, el respeto por los parajes naturales y la educación orientada a lo sostenible es una forma de ayudar a la supervivencia de nuestros bosques y una tarea diaria que debería convertirse en un modo de vida.

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