Los míos y los nuestros de la corrupción en España

Por Félix Población

Este desgraciado país, España, no entrará en la vereda de la normalidad democrática y cívica, si esto fuera posible algún día, mientras la mayor tara anclada en la historia de los últimos decenios por el régimen del general Franco –la corrupción política, tan avivada desde hace lustros por los medios de comunicación–, tenga como más significativa expresión la que Aznar el de las Azores le manifestó al ministro Montoro con ocasión de la multa impuesta al expresidente del gobierno español por fraude fiscal: “No me puedo creer que los míos me hagan algo así”.

No sabemos si lo hizo antes o después de conseguir del ministro una reducción de veinte mil euros sobre los noventa mil que habría supuesto el monto de la sanción, según hemos sabido hoy a través de los inspectores de Hacienda. Este departamento sancionó a José María Aznar por utilizar una sociedad instrumental para ahorrarse el pago de la mitad de los impuestos. Las irregularidades fiscales se cometieron en los ejercicios 2011 y 2012.

Tal como nos han demostrado las grabaciones efectuadas con otros casos de corrupción política, en las que la chulería se une con la jactancia y un estilo propio de horteras de club de alterne y mafiosos de puro y bragueta, cabe imaginar el nauseabundo diálogo mantenido por ambos en el despacho del ministro a propósito de la faena que el ministro le hizo al presidente de honor del PP. Daría algo, sobre todo, por escuchar cómo Aznarín convenció a Montoro para que le rebajara los veinte mil euros. Casi podría imaginar la voz de títere de uno y otro, debatiendo sobre el caso, con la risillas de conejo de ambos formando coro a la par, una vez conseguido el sustancioso descuento.

Los dos, en efecto, son títeres del grotesco y esperpéntico espectáculo de degradación y miseria política en que está enlodado el Partido Popular, a cuyo presidente no parece llegar tanta mugre moral, tanta basura. Los míos, los nuestros, la corrupción se explica.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vacaciones

Acogida sí, guerra no

EDITORIAL / Decíamos ayer...