Mario Conde

Por Joaquín del Río

El exbancario Mario Conde fue un ejemplo para media España hace décadas y sigue siendo un referente para una parte; su primera figura la construyó con el dinero como base (dinero que no era suyo, sino de Banesto; y así lo despilfarró para hacerse con poder) y el segundo personaje se basa en su verborrea, con la que se convirtió en ídolo para mucha gente en las tertulias de televisión... Ni el primero ni el segundo merecen crédito, ya que el tipo no es más que un timador de guante blanco.

A mucha gente no le gustará oírlo, pero yo voy a decirlo: el gallego es un delincuente en toda regla, que distrajo centenares de miles de euros del banco que presidió y que disfruta aún de algunas decenas, una fortuna sobre la que ha construido su cínico personaje.

Hace veinte años –más o menos, cuando le intervino el Banco de España y conspiraba con el periodista Pedro J.– quiso comprarme un hombre suyo en Toledo (vecino de cigarral y tío de un tipo que luego quiso hacer negocio con el Chas, para más señas) de cuya amistad sólo salió en claro ver la berrea de los ciervos en Los Yébenes... en primera persona, eso sí.

Así es que ver a Don Mario a un paso de volver a prisión no me causa incomodidad alguna. Al contrario, me da la impresión de que así va a terminar una época indecente de España, de la que nadie sabe más que mi colega Ernesto Ekaizer, así que invito a leer sus análisis, sus libros, sus informaciones, etcétera.

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