Sin dinero no hay ideas

Por Jorge de Quintes

Parecían los líderes de la revolución bolivariana en Latinoamérica personajes capaces de instaurar una nueva forma de hacer política. Que la persona predomine sobre el capital, es uno de los lemas que más publicita el presidente de Ecuador, Rafael Correa, el menos histriónico de estos personajes. El desplome del precio del petróleo ha terminado con sus ideas y se notan descolocados, crispados y enfurecidos. Ya se refugian en la teoría de la conspiración del capital contra sus gobiernos para tratar de justificar los malos momentos que vienen, más bien que ya están aquí.

En Venezuela, Nicolás Maduro se ha quedado sin argumentos. El único, que Estados Unidos impulsa un golpe de estado económico para acabar con su gestión. Unos años de mandato que han colocado al país en la ruina más miserable. Colas de horas y horas para conseguir alimentos, el segundo país del mundo con mayores tasas de asesinatos, la producción derrumbada, en lo que va de año ya han matado a 22 policías en el país. Un país que es uno de los mayores productores de petróleo del mundo.

En Ecuador, los tiempos no son buenos. Se han desaprovechado ocho años de bonanza económica gracias al 'oro negro' y ahora que ya no se va a recaudar lo mismo no se encuentran soluciones para seguir creciendo. El hospital del Seguro Social de Guayaquil, el más grande del país, es un desastre sin medicinas para los enfermos, con listas de espera para operarse interminables, por no tener no tiene ni permiso de bomberos para su estar funcionando. La Universidad Estatal, sí la más grande del país, está en una situación similar. Los principales colegios públicos de Guayaquil salen en los periódicos más como centros de microtráfico de drogas que por ser escuelas del saber. El Gobierno ha tenido que intervenirlos todos. Pero ya se les cae el argumento de la herencia recibida porque llevan ocho años gobernando sin atajar los problemas que más bien han empeorado. Ahora su única baza es atacar a la prensa "corrupta" acusándola de todos sus males fraguados desde el poder económico.

Ocho años en los que el petróleo rindió varios miles de millones de dólares. No se han redistribuido muy bien porque el país sigue sumido en una tremenda desigualdad social. Como mucho se ha creado una casta funcionarial a la que le va de maravilla. ¿Dónde fue a parar el dinero? La presidenta de la Asamblea, María Gabriela Rivadeneira, treintañera, utilizó como lema en su toma de posesión del cargo hace poco más de un año una vieja canción revolucionaria: "que los pobres coman pan y los ricos mierda, mierda". Lo que se sabe es que se ha comprado una casa en una lujosa urbanización de la capital con un coste superior a los 300.000 dólares. Ella forma parte de esa nueva generación política de jóvenes, entregados incondicionalmente a su líder y, por lo que se ve, apuntalando muy bien su futuro.

Estos son modelos que Podemos ha dicho admirar. A mí la formación de Pablo Iglesias me parece una buena alternativa en España. Sobre todo para acabar con los privilegios y la corrupción de unos partidos políticos tradicionales que ya están agotados. Pero otra cosa es que pensemos que van a llegar con ideas revolucionarias solucionarán nuestros problemas. No hay varita mágica. Eso parece que pasa más bien por la economía y el dinero.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Vacaciones

EDITORIAL / Atocha

Maneras de morir