EDITORIAL / Primero de Mayo
Se celebró ayer el Primero de Mayo, cita asociada en todo el
mundo con la Fiesta Internacional del Trabajo y que en España se recuperó tras
el final del Franquismo, porque éste la tenía prohibida y solía combatirla
emitiendo por televisión fútbol, toros o alguna película 'picante' (que se
decía entonces).
De aquello hace tanto tiempo que parece que no ocurrió
nunca, pero la verdad es que sobre el trabajo lo único que se puede celebrar
ahora en este país es no haberlo perdido... con esa reforma de la ministra Báñez
que ha despedido a los padres para contratar más barato a los hijos en el
mismo empleo.
Las huestes de Mariano Rajoy suelen crimiminalizar a
los desempleados como si fueran defraudadores, cuando resulta que los verdaderos
estafadores están con él en su partido y su Gobierno. Pero ningún gesto es tan
revelador como aquel "que se jodan" que pronunció en el Congreso una
diputada del indecente Partido Popular de la Comunidad Valenciana, epicentro de
la trama Gürtell y otros episodios 'ejemplares'.
Así las cosas, lo que hay que esperar es que se expulse a
esta gente cuanto antes de La Moncloa para que sus recuerdos sean sólo un mal sueño cuando se
celebre el próximo Primero de Mayo... que debería ser una fiesta de los
trabajadores y no sólo de los sindicalistas.
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