EDITORIAL / Purgas
La purga interna para librarse de rivales es una tradición
en la política, que acaba de reeditarse en Podemos o en la Casa Real saudí,
pero que tiene mucha Historia. Al admirado conservador británico Winston
Churchill (que fue Premio Nobel de Literatura, pero no puede haber dicho todo
lo que se le atribuye) se le recuerda por una frase en la que habla sobre sus
adversarios políticos: "¿enemigos?", responde a un periodista;
"los de enfrente son mis rivales; mis enemigos son los que vienen
conmigo".
Pues algo así ha pasado en Podemos, donde los números '1' y
'3' –Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, respectivamente– se han deshecho del
incómodo 'número 2' que les suponía la presencia del profesor Juan Carlos
Monedero. Y el movimiento tendrá repercusión en las elecciones de finales de
este mes, por mucho que el partido se empeñe en negarlo.
En Asturias, en concreto, conviven las dos almas que
surgieron del 15M: el obrerismo y el asamblearismo; la primera manda en Gijón y
la segunda en Oviedo. Pero habrá que ver qué pasa en la estructura regional,
donde hay tiranteces entre los 'asturztales' y los intelectuales.
Estas nuevas formaciones deberían leer política de todas las
ideologías; así descubrirían que casi todo está ya inventado... para no caer en
el error de la veterana Rosa Díaz (cuyo partido ya no tiene fuerza ni en
Madrid) o el guaperas Artur Mas, que está a un paso de desalojar a su partido
del Gobierno de Cataluña.
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