Siete contra cinco

Por En Cierta Medida

En su breve y precioso ensayo 'Reflexiones nocturnas escuchando la novena sinfonía de Mahler', Lewis Thomas expone sus “7 maravillas del mundo moderno”, que serían: unas bacterias que viven en agua a temperaturas superiores a los 300 ºC; una especie de escarabajo, el Oncideres; el virus scrapie; la célula olfativa receptora; la termita; el niño humano y, por fin, nuestro planeta.

Sugerente, pero me quedo con la lista de las 7 maravillas del mundo antiguo: la pirámide de Keops en Guiza, los Jardines Colgantes de Babilonia, el Mausoleo de Halicarnaso, el templo de Artemisa en Éfeso, el faro de Alejandría, la estatua de Zeus en Olimpia y el Coloso de Rodas.

¿Podemos encontrar siete programas de televisión a la altura de las maravillas clásicas?
–La primera maravilla sería recuperar el inolvidable '¡Qué grande es el cine!' presentado por José Luis Garci. Como las películas seleccionadas eran auténticas joyas que resistirán el paso del tiempo manteniendo intacta su belleza, yo las compararía con las pirámide de Keops, la única maravilla del mundo antiguo que se mantiene en pie y que nos deja con la misma cara que pone Woody Allen en 'Sueños de seductor' cuando está viendo la escena final de 'Casablanca'.
–La segunda maravilla estaría en la reposición de 'Frasier'. Si conocen la serie, no les extrañará que compare al gran Frasier Crane y al no menos grande Niles Crane con el Coloso de Rodas, la también enorme estatua de bronce de Helios que fue destruida por un terremoto. Pero, ¿qué terremoto podría con los hermanos Crane?
–La tercera maravilla: los partidos de la Liga de Campeones. Con permiso de los antifutboleros, habrá que convenir en que el fútbol es un bello deporte, y que la Liga de Campeones añade además unos elementos de emoción y gloria deportiva que convierten 90 minutos con 11 tipos en pantalón corto dando patadas a un balón en algo más que esa seca descripción de los hechos. Evidentemente, el fútbol es el equivalente a la estatua de Zeus en Olimpia. El rey del deporte y el rey de los dioses.
–La cuarta maravilla: 'Documentos TV'. Moderno, riguroso, sorprendente, inquietante, demoledor, impactante. Una guía para los interesados en este mundo nuestro de cada día, con sus luces y sombras. Por eso es el faro de Alejandría de la televisión.
–La quinta maravilla: la serie 'House of Cards', que podemos comparar con el templo de Artemisa en Éfeso, una maravilla de mármol de la que conservamos una de sus 127 columnas jónicas. Después de ver una temporada de 'House of Cards',  ¿quién no conserva en la memoria sus guiones de mármol?
–La sexta maravilla: 'Informe semanal'. Un clásico venido a menos, por causas que merecerían una reflexión más amplia. Por esa mezcla de grandeza y miseria, lo compararía con el Mausoleo de Halicarnaso, la tumba de Mausolo. Como en el caso del Mausoleo, de 'Informe Semanal' quedan, al menos, los cimientos.
–Y la séptima maravilla: 'La noche temática', en La 2. Es el equivalente de los Jardines Colgantes de Babilonia no sólo porque es la única maravilla que queda por citar, sino porque los documentales que ilustran el tema de cada noche son como los jardines escalonados que servían de descanso a una de las mujeres de Nabucodonosor II.

La televisión imita al arte. A veces. Se podrían citar setenta veces siete maravillas televisivas, pero estas siete bastan para quitar el mal sabor de boca que deja Telecinco.

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