Editorial / A Dios rogando

Tal día como hoy de 1545 comenzó el Concilio de Trento, uno de los más importantes de la Iglesia Cristiana, convocado para discutir el reformismo de Lutero, Calvino, Huus, etcétera. Se prolongó durante 18 años y de él salieron muchas cosas que forman parte de la doctrina actual del Vaticano.

Desde un punto de vista doctrinal, su principal aportación es la declaración del Credo de Niceno ("Creo en dios todopoderoso...") como oración principal del catolicismo; se establece la 'Vulgata' como traducción genuina de la Biblia y se proclama el 'pecado original'.

Desde el punto de vista de la moralidad, prohibe el matrimonio de los clérigos –para que sus posesiones las herede la Iglesia en su conjunto–; establece el celibato y condena el concubinato en los monasterios, conventos, etcétera.

En sentido organizativo, fija el palacio arzobispal como lugar de residencia de los obispos y establece la existencia de la Iglesia como institución intermediaria entre Dios y los hombres (de donde deriva la celebración de la misa y la condena de la lectura individual de sagradas escrituras). También crea el 'Indice', una lista de libros ortodoxos que proclama heréticos cualesquiera otros.

El concilio terminó en 1563 y estuvo presidido por tres Papas diferentes. En la práctica, algunos historiadores lo consideran la frontera entre la Edad Media y la Edad Moderna.

Al margen de la religión, Trento es muy importante porque de él deriva que los pueblos de Europa del Sur sean más ignorantes que los del Norte: en estos, la gente tiene que saber leer para acercarse a dios y en el Mediterráneo no, ya que es el clero quien lee a los feligreses en la eucaristía.

Así que Trento es más importante para el entorno sociocultural de 'Astures' de lo que éste cree.

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