Ahora, Postigo

Por Joaquín del Río

La minería está escandalizada al conocer que José Antonio Postigo, expresidente del Montepío, regularizó dinero oculto con la misma amnistía fiscal que utilizó José Ángel Fernández Villa para blanquear el suyo... está escandalizada, pero no debería estarlo, porque saldrán más nombres; y, si no salieron antes, es porque no hay peor ciego que quien no quiere ver.

Leí ayer un editorial tremendo de 'La Nueva España' escandalizada por las cosas que se están descubriendo, pero no hay que ser un lince para recordar que el periódico fue durante años una pieza más del sistema que ahora denuncia... si es que no sigue siéndolo.

Mi colega Xuan Cándano, entre otros, sufrió hace años un aislamiento corporativo escandaloso cuando dio a conocer la faraónica residencia que Postigo se había construido. Y, como él, fueron condenados al ostracismo otros periodistas que hablaban de las andanzas del Villismo.

Más de un asturiano recordará aquella bravata del de Tuilla cuando, en Rodiezmo, riñó en público a Álvarez Areces por "meter el agua en casa", a propósito de una tertulia televisiva que no le trataba como él hubiera querido. La tertulia terminó en cuanto el sindicalista pactó paz social en la empresa del empresario minero dueño de la televisión que la emitía.

Eran tiempos en los que, desde su ministerio, Francisco Álvarez Cascos pagaba una página diaria de Publicidad en el medio del editorial de marras, que además vendía miles de suscripciones a la Caja de Asturias controlada por Villa a través de Manuel Menéndez; y éste lo contaba cada dos por tres con una información ilustrada con un ciclista.

Me acuerdo ahora de que me enseñó mi maestro una vez: para ser buen periodista sólo hace falta tener buena memoria. Y me digo: ¡qué razón tenía!





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